Este año, el ciudadano de la capital del país fue testigo de la llegada de nuevos trenes para el Metro de Caracas. Trenes que con su innovación generarían mayor comodidad a la hora de trasladarse, pues cuentan con aire acondicionado, cámaras de vigilancia y una mejor distribución de los asientos, lo que permite la entrada de una mayor cantidad de usuarios. Esto con el fin de descongestionar, en “las horas pico” (que ya son todas las horas del día), andenes que se llenan y se llenan constantemente

Cortesía el-carabobeno.com

Foto: el-carabobeno.com

A pesar de los nuevos trenes, que forman parte de los avances de la empresa ferroviaria como el mantenimiento de escaleras mecánicas y el arreglo de vías cada cierto tiempo, el usuario se vive quejando del Metro de Caracas a diario por la congestión de personas; algo que se ha convertido en parte de la rutina del caraqueño.

“Este metro cada día sirve menos, de verdad no entiendo y para colmo suben el pasaje” son algunas de las coloquiales palabras de una mujer que abordaba un vagón empujando a los demás. Hay otros que justifican su incomodidad con “retrasos que cada vez son más constantes”.

El post, a este punto, parece un texto en defensa de la compañía y no es así. Pensemos un momento en cuáles serían las posibles causas del caos bajo tierra y analicemos por qué siempre, no sólo en este caso, preferimos culpar a los demás antes de empezar por nosotros mismos.

La denominada “cultura metro” siempre ha sido una utopía en estaciones como Plaza Venezuela. Ese tipo de respuestas: “Bueno mijito cómprate un helicóptero o paga taxi”, son las clásicas reacciones de quien bota la basura en la calle o de quien tiene los zapatos regados en el cuarto. La idea tampoco es sermonear a nadie, pero es un ejercicio que le queda de tarea a quienes quieran aprender a ser mejores personas.

Tal vez los retrasos nunca terminen, pero si cada uno colabora un poquito, seguramente el viaje se convierte en algo mucho más llevadero.

Samuel Morales Escuela

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