Mucho se ha dicho en los últimos tiempos sobre la calidad de lo que vemos a través de la pantalla

Foto: google.com

De un tiempo para acá, a mi juicio, el televidente ha disminuido el nivel de exigencia y se ha conformado con sintonizar programas que cada vez educan menos y denigran más.

Para citar algunos, programas como “Hay Corazón?”, “A que te ríes”, la catapultada “Somos Tu y Yo”, “Mujeres con historias y hombres también”, “Vitrina en Construcción”, “La Bomba”, “Se ha dicho”, el señor producido “Sábado Sensacional” y “Portada’s” no pueden compararse con los inolvidables: “El Show de Renny Ottolina”, “Alerta”, “Primer Plano”, entre otros.

Mujeres bailando reggaetón con ropa corta se han convertido en lo más vendido de la televisión venezolana.

La misoginia se ha vuelto el plato fuerte del rating y sobreviven unos pocos como el clásico “Quién quiere ser millonario” o espacios para el debate como “Entre periodistas”.

Hay quienes se dedican al insulto político y al desborde de la intoleranciatanto en la televisión pública como en la privada, incitando al odio y a la confrontación. Es así como deforman el concepto de los programas de opinión y crean matrices alteradas en el televidente.

Hay algo que no se puede dejar de lado llamado responsabilidad audiovisual, que si bien si no es un concepto estandarizado y establecido, es algo que existe o que en este caso no es considerado por  los realizadores ni directivos que establecen cuál es la parrilla de programación, basados en estrategias de mercado más que estrategias educativas.

Con hablar de la educación en la tv no pretendo ignorar otro principio básico de la industria como lo es entretener. El entretenimiento se ha distorsionado al punto de perder lo que conocemos desde pequeños como “valores”.

Sin embargo no todo es malo en la parrilla nacional. En los últimos meses han surgido propuestas nuevas que se intentan escapar de una mala producción y que en su afán por entretener, exploran en territorios ya perdidos en la tv nacional con el fin de recuperarlos.

Un ejemplo de ellos es “Chataing”, conducido por el conocido Luis Chataing y “Erika tipo 11” de Erika de la Vega. La expectativa era grande cuando se anunciaron estos espacios, pues “Ni tan tarde”, que era llevado por ambos hace algunos años, se adueñó por mucho tiempo de las noches en la televisión.

Críticas diversas han surgido en base a estos nuevos programas que buscan, como ya dije, entrentener pero a la vieja escuela.

Personalmente, creo que son un gran aporte para la tv nacional, más allá de ser buenos o malos “sus chistes”, pues se diferencian de otros programas por venderse con humor y no con sexo.

Las nuevas generaciones están creciendo frente a una tv encochinada y vacía; algo que resulta influyente en la formación de pequeños.

Hay otros que se refugian en la televisión por cable, lo que resulta triste para una industria que se mueve como pez en el agua pero que no todo el tiempo triunfa, sino que también puede defraudar y conseguir el escape del televidente que puede, hacia canales producidos fuera del territorio venezolano.

Sigue existiendo el tercer principio básico: informar. Muy debatido también en nuestros días gracias a la presencia de dos polos que se enfrentan a muerte y que representan, hoy en día, el terreno político, económico y social fundamental del curso de un país que llega todas las noches a su casa a encender la tv.

Samuel Morales Escuela

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