Foto: gogle.com Edición: SME

Es fácil abandonarme, levantar la mano y decir adiós… Es difícil valorarme, cuidarme y decir “Tranquila, aquí estoy yo”

Hoy te alejas sin pensar en mí, que siempre estuve aquí, que sólo te brindé lo mejor que tenía. Ahora que ves que soy un caos y que ando en penumbra, huyes y me criticas cuando sólo clamo por tu ayuda.

Y pensar que te di días de mucha dicha sin pedir nada a cambio; te vi crecer, gatear, caminar y correr, vivi tus tristezas y tus alegrías. Muchas mañanas un sol radiante te ofrecía y en las noches con un cielo plagado de estrellas te dormí.

No sé si llamarte cobarde por alejarte y no luchar, no sé si suplicarte que te quedes y me ayudes a cambiar, como tú, ayer fueron otros y seguro mañana serán más.

¿Qué fue eso que les hice? me invade la culpa y siento que no hice nada mal, me entristece su indiferencia, me molesta sentirme atada, ver cómo me destruyen y acaban con mis días, tengo miedo de quedarme sola, de que a todos se les esfume la valentía, y me aterra pensar que si El Ávila pudiera, también me abandonaría.

Ccs.

Albert Manzano

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