Foto: Orlando Alviárez

Ya han pasado más de dos semanas desde que los familiares de los reos de la Casa de Reeducación y Trabajo Artesanal de El Paraíso (La Planta), ubicada en Caracas, se establecieran bajo sol y lluvia en las afueras del penal, con la preocupación por el estado de sus parientes dentro del recinto penitenciario

La denominada “Crisis en La Planta” no es de hoy, ni de hace dos semanas. Si bien es cierto que el problema se agudiza con un presunto “intento de fuga” que fue supuestamente frustrado por autoridades de inteligencia, lo que se vive en La Planta se vivió en El Rodeo en el 2011 y en todos los penales del país en su momento.

Es un secreto a voces la situación de las cárceles en Venezuela; misma situación que obligó a la instauración de un nuevo ministerio, el “Ministerio del Poder Popular para los Servicios Penitenciarios”.

Cerca de cumplirse un año de la creación de este organismo, la ausencia de políticas claras y efectivas en cuanto a la crisis penitenciaria del país sigue siendo notoria. Un ejemplo: La Planta.

A casi tres semanas del problema, un fallecido que murió en su propia vivienda por culpa de un proyectil que entró sin pedir permiso, familiares tragando más bombas lacrimógenas que comida, dos canales de televisión agredidos, dos reos heridos, una tranca descomunal en la Autopista Francisco Fajardo, bombas molotov, quema de colchones dentro del recinto y más lágrimas que suerte, es parte de lo que caracteriza a un sistema judicial que debería funcionar a la perfección, pero que se viene abajo cuando se vuelve necesario realizar cadenas de oraciones a las afueras de una “Casa de Reeducación” que no educa y que se destruye por dentro, para luego acabar por fuera con quienes lloran pérdidas que no se pueden solventar.

Hoy es La Planta, mañana cuál toca.

Samuel Morales Escuela

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